Yesid Indio Nasa - “Necesitamos Ser Débiles Para Comprender Que Necesitamos Ser Fuertes”

Yesid Indio Nasa - “Necesitamos Ser Débiles Para Comprender Que Necesitamos Ser Fuertes”

02 de abr de 2025

En este episodio del podcast "Los Hombres Sí Lloran", Juan Pablo Raba se embarca en un viaje junto a su amigo y productor Dani Posada para explorar la salud mental, un tema crucial y a menudo pasado por alto. Este espacio es un lugar seguro donde se desafían estigmas y estereotipos, promoviendo la vulnerabilidad como una fortaleza.

Capítulos

Reencuentro con la Identidad

Yesid, un invitado especial, comparte su experiencia sobre cómo la identidad indígena y su amor por la montaña lo han moldeado. Desde su infancia en el Cauca hasta su etapa universitaria en Popayán, Yesid aborda las preconcepciones comunes y las barreras culturales que enfrentó, encontrando en la montaña un refugio y una forma de vida que lo salvó.

El Desafío de Ser Hombre y Cultura

Yesid revela la complejidad de afrontar las expectativas culturales de un hombre indígena. Discute cómo la presión de encajar dentro de estereotipos y roles ha afectado sus decisiones y su salud mental. La conversación se centra en la necesidad de aperturar espacios de diálogo donde los hombres puedan expresar sus emociones sin ser juzgados.

La Montaña como Salvación y Filosofía de Vida

La montaña no solo es un escenario de aventura para Yesid, sino un lugar de sanación y reflexión. A través de sus experiencias personales, comparte cómo el montañismo le ha enseñado lecciones de humildad y autodescubrimiento, convirtiéndose en un camino para el crecimiento personal y la conexión con la tierra.

Muerte, Suicidio y Resiliencia Cultural

El episodio discute cómo se percibe la muerte y el suicidio en las comunidades indígenas. Yesid explica las diferentes perspectivas sobre estos temas, resaltando la importancia de hallar un balance entre preservar la identidad cultural y adaptarse a nuevas realidades. Se aborda cómo la falta de oportunidades y el choque cultural pueden influir en la salud mental de los jóvenes.

Diálogo y Vulnerabilidad Masculina

En un mundo donde la vulnerabilidad masculina aún busca aceptación, Yesid propone el diálogo como la clave para el cambio. La importancia de crear espacios seguros donde los hombres discutan abiertamente sus emociones se destaca como un paso vital para erradicar las barreras culturales que aún persisten.

Conclusión

Este episodio de "Los Hombres Sí Lloran" nos invita a reflexionar sobre nuestras propias vulnerabilidades y cómo la apertura emocional puede ser una herramienta poderosa para superar barreras. A través de la historia de Yesid, se revela la profunda conexión que existe entre la identidad cultural, la salud mental y la resiliencia. Es un llamado a construir un mundo donde la empatía y la comprensión sustituyan los estigmas.

Menciones

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Este es un espacio seguro dedicado a explorar un tema crucial y a menudo pasado por alto, la salud mental, mientras rompemos con los estigmas y estereotipos que la rodean. Acompáñame en este viaje personal donde me hago muchas preguntas y hablo del impacto que ha tenido en mi bienestar emocional esta búsqueda te traeremos amigos extraordinarios para tener conversaciones sinceras y hablaremos con expertos que nos ofrecerán consejos para profundizar en las complejidades de la salud mental y la importancia de levantar la mano y pedir ayuda. Este, nuestro espacio, tu espacio, es seguro y se llama Los Hombres Sí Lloran, donde la vulnerabilidad se convierte en nuestra mayor fortaleza. Yesid, gracias por estar acá, parce. Gracias, gracias a usted por la invitación gracias por tu tiempo hermano a este bonito espacio para compartir experiencias que es lo que uno nutre la vida exactamente, es hablar de experiencias yo te empecé te conocí a través de las redes yo te empecé a seguir por la bicicleta porque compartimos pues además del amor por la montaña que tú llevas al extremo claramente, pues compartimos una pasión, que es la bicicleta. Y por ahí fue como que te vi un día hace un descenso, una pista bacanísima, súper agreste, y yo dije, ve este man, ¿quién es? Después resulta que mi esposa sabía perfectamente quién eras, pero realmente gracias por sacar el tiempo, porque además sé que no vives acá, y estamos dispuestos a movilizarnos por ti, pero dio la por sacar el tiempo, porque además sé que no vives acá y estamos dispuestos a movilizarnos por ti, pero dio la casualidad de que hoy estabas acá en Bogotá, entonces pues te quiero agradecer mucho que saques este espacio, compadre. Gracias, gracias, mi hermano, por la invitación y bueno, sí, hablar un poco sobre la experiencia que, pues que de alguna manera nos juntó y que debe de alguna forma tener un ámbito de lo que a veces nosotros hacemos y compartimos. Me imagino que muy diferente al tuyo, muy diferente al mío, pero algo debe tener de arraigado. Seguro. Vamos a empezar con algo que yo no preparo, entonces no tengo ni idea de qué vamos a hablar, pero al conocernos, curiosamente caí en algo, sin querer, que me pasa también a mí, y es como en la preconcepción que tenemos muchas veces de las personas o de las culturas, y es que pensamos que tal persona seguramente es así. Y es que eres muy alto. ¿Cuánto mides? Mido 1.92. 1.92, imagínate. Entonces, yo te dije a ti algo que a mí me dicen mucho, y es que muchas veces me dicen, uy, yo no pensé que fueras tan alto. Yo mido un metro ochenta y seis. Imagínate. Y tú me dijiste, ¿qué me dijiste? ¿Cómo me respondiste tú? Sí, de alguna manera a veces las personas tienen como a encasillar las formas en las que normalmente se conciben cierto tipo de población. En mi caso soy indígena, soy del pueblo Nasa. La tribu a la que pertenezco se caracteriza por ser una cultura con facciones muy pequeñas, normalmente el promedio por ahí está entre unos 70, unos 60, más o menos eso, pero entonces de la nada a veces salgo yo por ahí caminando como que bueno, ¿por qué usted es tan grande entonces esa primera interrogación pues obviamente más allá de la curiosidad es como porque nosotros hemos crecido con ese imaginario no de qué ustedes tienen que ser de esa manera tienen que comportarse de esta manera tienen que seguir este tipo de patrones tienen que estar encasillados en este margen como si las culturas indígenas estaran girando en otra dimensión de la realidad. Y a veces ese tipo de encuentros genera esas preguntas, pero pues que igual no es tan mal, sino que siento que es el proceso de uno ir descubriéndose, de ir aprendiendo, uno nunca para de aprender, sigue en ese proceso y pues a veces los encuentros también se dan para eso. Entonces digamos así hablando en básico, entonces no, es que el indígena es bajito. ¿Qué otras preconcepciones hay? ¿Qué otros errores hay en el imaginario colectivo con los que te tienes que enfrentar? Yo siento que el imaginario colectivo está en un estado que puede terminar siendo incluso un poco complejo para las poblaciones, en mi caso, porque justamente reconocerme en cierto punto en estos espacios afuera de mi territorio me era difícil me acuerdo tanto cuando yo fui a estudiar me fui a la universidad estudiar de donde de cauca en el cauca en popayán en el cauca cuando salí yo salía con mucho miedo y siento que a veces lo daba justamente por lo que yo estaba recibiendo de alrededor mío, ¿no? Entonces, además de eso, también viene, de ahí es el nombre artístico que yo tengo en las redes sociales, que es indionaza, ¿no? Normalmente esa palabra indio, pues es una palabra un poco negativa, ¿no? Es un poco negativa, despectiva y al mismo tiempo para, pues como para tratar de manifestar como que, ah bueno, usted es indio, entonces usted es así, usted es así, usted en últimas es bruto. Usted es indio, tiene que vestirse de esta manera, tiene que pensar de esta manera y al mismo tiempo tiene que tener como cierto propósito en la vida encapsuladamente y ya. Entonces, cuando yo llegué a la universidad, me di cuenta que, aunque Popayán es una ciudad muy biodiversa, muy culturalmente muy amplia, existe solamente en ese departamento, estamos hablando de 12 comunidades indígenas, tanto de la costa como de la parte de la montaña, entonces llegar ahí a ese encuentro, pues también fue complejo, porque también está arraigada esa parte muy colonial, de ese pensamiento conservador, de que ven a un indígena, bueno, lo ven que está tratando de estudiar este tipo de cosas, que es muy diferente, que está teniendo otro tipo de comportamientos, entonces como que bueno, ya le empiezan a uno a colocar como en esa mira un poco despectiva, ¿no? Y creo que ese acercamiento justamente se da porque aún existe esa mentalidad, esa mentalidad de referirse a las comunidades indígenas y que de alguna manera creo que pasó un tiempo para que yo pudiera reconocerme de tal manera ampliamente que no me diera pena ser indígena, que no me diera pena llevar mi pelo largo, que no me diera pena hacer un poco de las costumbres, pero al mismo tiempo mirando un poco más allá, mirando un poco más allá refiriéndome a que yo también quiero hacer otras cosas. En mi comunidad es muy normal claramente que una persona salga, vaya a la universidad, estudie y que se venga a la ciudad a buscar trabajo, porque acá es donde está el trabajo, porque claramente allá hay oportunidades, pero si nos vamos al ámbito real, a veces hay que ser conscientes de que necesitamos otras cosas y la gente pues que sale a estudiar de mis territorios a veces lo que quiere hacer es quedarse como en las ciudades trabajando. Pero entonces yo llegué a un punto en que dije no yo sí voy a estudiar voy estudio pero la verdad no me quiero ver como encerrado por allá en la ciudad en cuatro paredes y bueno ya me puse a hacer como cosas que hay para hacer en mi territorio me gusta hacer bici me gusta hacer montaña me gusta escalar me gusta bueno a veces hacer caminatas, bueno, para lo que toque, eso sí. ¿Qué estudiaste? Yo estudié filosofía, filosofía y letras en la Universidad del Cauca, imagínense, un indígena rayado, leyendo por allá, un sinfín de textos de alguna forma que llega, bueno, son cosas que pensaron por allá los griegos, pero que al mismo tiempo ¿cómo las adapto yo? ¿cómo las adapto? porque la filosofía no es un patrón que usted le está diciendo cómo pensar, sino que es un camino para que usted encuentre su propia filosofía incluso ya luego me ponía a pensar sobre sobre lo que ha sido la filosofía en Latinoamérica, porque no lo estamos pensando bajo presupuestos de griegos, de por allá un alemán, de por allá otra persona, un francés, sino que lo estamos haciendo desde el conocimiento ancestral de las culturas precolombinas, porque ellas tenían una filosofíaía porque planteaban, se expandían y se visionaban a partir del pensamiento que ellos habían construido y que también era muy minucioso, si se pone a uno a dar cuenta. Entonces también fue un encuentro y un contraste así muy amplio entre lo occidental y lo propio. Y bueno, siento que la filosofía no es homogénea, sino que se construye en el paradigma de cada persona. ¿Cómo fue para, bueno, cómo es en tu comunidad, como ese irse, ¿no? Como a estudiar, a estudiar algo como filosofía, ¿cómo fue eso para tus papás? ¿Cómo se recibió eso? ¿Cómo fue eso para tus papás? ¿Cómo se recibió eso? Pues la verdad fue complejo. O sea, hay que reconocer que los papás siempre le dicen a uno, no, es que yo quiero lo mejor para usted. Entonces, cuando yo terminé 11, nosotros terminamos como unas 12 personas, creo, que terminamos, y solo dos pudimos ingresar a la universidad, los demás pues como que formaron ya sus hogares y se quedaron en los territorios. Solamente dos personas pudimos ir a estudiar, una compañera, entonces ella se fue a estudiar Derecho. Mis papás me decían, mire, vea cómo ella se fue a estudiar Derecho, porque yo terminé once y me quedé dos años volteando porque no pasé a la universidad, me quedé dos años por ahí volteando en mi territorio. Entonces decía, no, es que mire, si usted va a estudiar, tiene que estudiar algo que de alguna manera le genere estabilidad. O sea, y no está mal, no lo digo de una manera negativa, porque lamentablemente los padres de uno crecen con esa ideología, o lo digo en mi caso. Entonces cuando yo le digo, no, es que yo quiero estudiar filosofía, no, este muchacho se nos va a perder en las sendas de no sé qué. Claro, e incluso para mí, para mí fue complejo. Y en ese momento tampoco uno tenía como ese estado de decepcionarlos a ellos, porque uno crece y se amarra muchas cosas y se interioriza tanto de que uno no quiere como decepcionar a los padres, pero al mismo tiempo reprime muchas pasionalidades de uno como persona y que a la larga van a tener consecuencias, a veces negativas, por el hecho de reprimirse a este tipo de situaciones. Entonces dijeron, vaya, pues vaya a estudiar algo que esté relacionado con lo que a usted le gusta. A mí me gustaba mucho, pues en ese ámbito de estar leyendo, pues me gustaba mucho la psicología. Bueno, entonces vamos a estudiar algo relacionado con la psicología. Entonces fui, estudié, voy a estudiar eso para que mis papás estén un poco más tranquilos. Me puse a estudiar eso, escondidos de ellos, me puse a estudiar filosofía. Y claro, entonces yo seguía estudiando filosofía y ya cuando estaba más o menos como a sexto semestre, yo les dije, no, es que yo estoy estudiando filosofía. Y pues bueno, manejar esa situación no fue tan complicada, pero siento que sí marcó mucho en mi vida, porque a veces uno quiere hacer las cosas que a uno lo llaman, y lo digo claramente porque a esa edad, estamos hablando ya de los 19 años, ya tenía cosas muy claras de lo que yo quería hacer y todo porque pues a mí el quehacer de mi actividad pues ya me lo había ido como mostrando, ¿no? Yo soy una persona indígena amante a su territorio, me gusta caminarlo, siento que soy de ese pensamiento de que usted no defiende lo que no conoce, de que usted no defiende lo que no conoce, usted no aprende a querer hasta los huesos lo que usted no ha apreciado de lo que tiene. Entonces, desde los tres años empecé a caminar la montaña. ¿Tres? ¿Desde los trece? Trece. Ah, trece. ¿Por qué? ¿Por qué ese llamado? ¿De dónde viene? ¿Cómo así? O sea, ese llamado como de a los 13 empezar a caminar. Ah, bueno, yo soy el menor de mi familia, el hermano mayor mío pues también ha estado muy involucrado con la montaña. Él a los 13 años me llevó, me llevó a caminar al Nevado, uno de los seis nevados que tenemos aquí en Colombia, el Nevado del Huila, que es como uno de los más agrestes. Y me llevó a caminar y desde ese momento pues yo quedé impresionado con la grandeza de los glaciares, además de que ese es el volcán más alto que tiene Colombia, ver en ese estado tan puro y tan prístino ese lugar que yo pues nunca había visto, nunca lo había tenido en la imaginación, entonces para mí ese momento fue un antes y un después, después de los 13 años creo que como que me aferré tanto a seguir ese proyecto de vida que yo tenía en torno a la montaña, que se me dieron muchas claridades. Entonces cuando ya me tocó, terminé 11 y quise ir a la universidad, pues entonces ya era muy complejo, me acuerdo tanto porque quería estudiar geología, yo quería estudiar geología porque me apasionaba mucho, apasionaba mucho la geología y la filosofía, porque tuve un profesor Payanonce que me hizo coger amor por eso. Y al llegar entonces, y como que bueno, no pasé a geología, yo ahora quería estudiar filosofía y que no, mis papás ustedes se mueren de hambre estudiando filosofía. Entonces sentí una represión muy grande conmigo mismo. Y siento que tuvo que llegar un momento, un momento que para unos fue malo, para otros, como para mí en mi caso, fue bueno porque fue un despertar, siento yo, llegó la pandemia. La pandemia. Y la pandemia pues me cogió terminando las carreras, pan, dejé eso allá. Me quedé encerrado tres meses en Popayán y siento que fue el momento en el que yo más empecé a valorar de que tenía que soltar esos miedos, tenía que revelarme así sea con mi familia para hacer lo que a mí me gustaba. Porque fueron tres meses en los que literal estuve encerrado allá en el cuarto de habitación de un joven que se va a estudiar literalmente así cuadrado por todas partes, por donde lo vea. se va a estudiar literalmente así cuadrado por todas partes, por donde lo vea, tres meses. Yo que había sido acostumbrado a estar, cada vez que tenía un puente festivo me iba hasta mi pueblo, iba a caminar a la montaña, cuando habían vacaciones me la pasaba con mis amigos en la montaña, entonces tres meses encerrados fueron suficientes como para yo entender que estaba mal, que estaba mal haciendo a veces cosas que de alguna forma no me estaban llenando como persona y como ser humano. Llegué ahí, caí en una crisis compleja, tenía el pelo largo, me acuerdo que me lo empecé a cortar, y eso que para mí el cabello siempre ha sido algo muy íntimo mío, como algo muy íntimo mío y en ese entonces llegué a un estado durísimo, durísimo, durísimo, que decía, bueno, si esto va a estar así, ¿para qué tiene sentido la vida? Si nos vamos igual a morir, si vamos a salir a la calle, porque también fue un bombardeo de mucha información, que la pandemia, que el COVID, que eso, y bueno, igual ya que más sentido tiene la vida. Y llegué a un momento muy crítico, de hecho me acuerdo tanto, y creo que ahí fue como que ya toqué fondo con eso. Toqué fondo y yo dije, no, ya, totalmente. ¿En qué momento sentiste que tocaste fondo? ¿Cuál fue como ese...? Yo creo que ya es cuando uno empieza como a poner en consideración el vivir y el no vivir. Como que bueno, uno pone en una balanza, ¿qué gano con hacer esto y qué gano con lo otro? Uno empieza como... Uno siempre tiene como mano ese último instinto de supervivencia, ¿no? Y entonces cuando llegó ese momento siento que puse en una balanza qué ventajas había entre esto y qué ventajas había en lo otro. Y la verdad llegué a un momento en que dije, no, pero siento que no he hecho la verdad las suficientes cosas como para yo darme el lujo de decir como que, uy, no, ya aquí dejemos aquí, no. Lamentableablemente pues si fue un momento muy muy muy complejo pero siento que el tener también propósito el tener identidad en la vida lo ayuda a uno bastante como aterrizar las cosas dije yo quiero seguir caminando la montaña y no solamente por mí por si no porque hay mucha gente que también está detrás de todo esto. Hay amigos míos, está mi familia, están mis proyectos que yo tengo como joven, porque también ahí había empezado un poco a explorar las cuestiones de la fotografía, yo quiero seguir documentando, quiero seguir mostrando, quiero seguir compartiendo un poco de lo que ha sido mi camino en este proceso de estar metiéndome a un deporte que es el montañismo, que ahorita a uno le dicen montañismo, bueno y eso sí es un deporte, esto no es un deporte, bueno más allá de que sea un deporte, siento que es algo que yo quiero seguir trabajando y caminando. Ahí en ese momento como que me volví a replantear todo, salí escapado de Popayán, me metí escapado a mi resguardo porque en ese entonces en mi resguardo habían cerrado todo, dijeron aquí no permitimos la entrada de nadie, es que venga externo de la ciudad, porque pues también... ¿Se cerró ustedes mismos o el gobierno? Sí, no, las mismas comunidades indígenas, las mismas autoridades indígenas cerraron todo el ingreso a las comunidades, entonces nadie se podía entrar allá. ¿Qué hice yo? Me escapé de Popayán, me fui y me entré una noche, así en silencio, hasta mi resguardo y me quedé por allá en mi casa encerrado y llegué y le dije a mis papás que no les dijera a nadie, porque la persona que lo peleaban entrando, de alguna forma pues estaba infringiendo una norma que ya había puesto el cabildo. Lo que hice fue organizar mis cosas de montaña y me fui a internar a la montaña durante 15 días. Durante 15 días me fui allá a estar caminando, llevé mi carpa, la armaba, mi estufita, preparaba café, preparaba comida y me la pasaba caminando de aquí para allá y de allá para aquello. Y siento que ese fue un encuentro muy significativo porque a veces como que nosotros volvemos a nacer. La vida no solamente es como llegar y caminar un ciclo lineal, a veces situaciones en las que volvemos a nacer y ese primer respiro es, se dice en mi comunidad, que cuando una partera recibe a un niño, ese primer soplo de ese da la puerta entre la vida y la muerte. Siento que a veces también nos pasa eso en situaciones de la niñez, la juventud, la adolescencia y creo que para mí eso fue volver nuevamente a nacer y a dedicarme sin miedo ya a lo que yo y mi corazón me pedía ese fue el momento, ahí entendiste que eso es lo que tenías que hacer ¿sientes que de alguna forma la montaña te salva la vida? o sea 100% siempre he sido fiel a esa idea de que la montaña a mí me salvó la vida me salvó la vida y por eso siento que soy muy, muy, muy apegado a ella. Trato de seguir como la filosofía de la montaña, de que así como cuando uno a veces camina la montaña, es el mismo periodo que uno lleva en la vida misma, aunque sean relativamente en tiempos muy cortos, pero pues igual es como en la misma transición, uno inicia cuando va a iniciar a subir una montaña, uno inicia sin saber, tiene que caerse, tiene que embarrarse, tiene que mojarse, tiene que padecer, pasar por unas circunstancias en las que uno dice, ¿será que sí voy a llegar? ¿será que no voy a llegar? Bueno, sigue subiendo, le afectan muchas situaciones, le afecta el clima, le afecta la presión atmosférica, no puede uno respirar, todo hasta que uno llega a un culmen que es la cumbre, ¿no? Llega a la cumbre, pero la cumbre no es el tope de la vida, ya tiene que volver a usted a pensar, bueno, ahora cómo voy a volver a bajar de acá, pero entonces cuando usted va bajando, baja a veces considerando un poco que ya sabe por dónde caminó, que ya sabe dónde hay que evitar ciertas circunstancias, pero pues también baja en otras condiciones, baja en otras situaciones, baja en un clima diferente. Entonces siento que la vida como el camino a la montaña es eso, subir, llegar a un punto, volver a descender hasta que ya volvemos y estamos viejos, a veces sin fuerza, pero con esperanzas y con experiencias. Esperanzas y experiencias, me gusta eso. Oye, en esos tres meses, en esa noche oscura, ¿con quién hablabas? ¿Qué hacías? ¿Terapia? ¿Hablabas con tu familia? ¿O hablabas? ¿O tenías amigos, o sea, ¿tenías alguien, alguna forma como de sacar eso que estabas sintiendo, de transitar eso? No, la verdad no, yo en ese entonces pues compartía con, compartíamos pues ahí, vivíamos en una casa de familia, pero en realidad pues yo estaba solo y había una chica ahí al lado mío, a veces nosotros pues como conversábamos, Yo estaba solo y había una chica ahí al lado mío, a veces nosotros pues como conversábamos, ella era del sur del país, de Nariño, llegó un punto y ella ya luego se tuvo que ir para su casa y bueno, yo ya quedé solo. Y creo que a veces nosotros dentro de las comunidades indígenas somos como muy recelosos en esa forma de uno como que buscar ayuda en términos psicológicos, porque pues como que cada vez que uno manifiesta algo así como que, uy, este man se enloqueció. Sí, porque pues es una también... ¿Hacia ustedes? O sea, ¿hacia ustedes mismos? Sí, dentro de la misma comunidad sucede eso y de hecho por eso hay muchas situaciones de suicidios de jóvenes indígenas por esas mismas razones, porque siento que a veces se genera un estado muy hermético frente a expresar ciertas situaciones, frente a expresarse qué es lo que nos está pasando a nosotros. Entonces, como que guardarse ese tipo de cosas, a veces como que terminan teniendo efectos negativos. En el peor de los casos, pues llegar a quitarse la vida. Y lo digo porque incluso al día de hoy sigue pasando en mi comunidad nomás. Entonces, cuando yo estaba, cuando en estos tres meses, pues también caí en esa misma situación, me encerré, el único diálogo que yo tenía era conmigo mismo, a veces me gustaba escribir, a veces me gustaba... Pero ante todo siento que algo que sí fue de vital importancia fue la medicina, la medicina propia. Cuéntame. como la medicina, la medicina propia. La medicina propia es como los rituales que en las comunidades indígenas se hacen para tratar de equilibrar las energías. Cuando yo estaba en ese lugar lo que hacía era recordar, vivir la experiencia, sentir como si estuviera caminando en ese espacio, tener momentos como de meditación y poder comprender que aunque estuviera encerrado en cuatro paredes, mi alma divagaba libre por allá en una montaña, que aunque estuviera ahí encerrado con esos males, mi espíritu seguía caminando en una cascada, que aunque estuviera ahí encerrado, mi espíritu estaba en el lugar que a mí siempre me producía bienestar. ¡Qué belleza! Tengo demasiadas preguntas porque me estás hablando de cosas y se me vienen en la cabeza. Entonces voy a tratar de concentrarme. ¿A ustedes que un hombre hable sobre su salud mental o que se muestre vulnerable es un signo de debilidad? Siento que a veces cuando lo vemos desde la óptica un poco más cercana, a veces sí se genera ese estado, como que al día de hoy como que si un hombre se muestra un poco débil, es porque está presentando otro tipo de facetas, no tiene claridad sobre su vida, es una persona de espíritu débil, incluso a veces está desapreciación, a veces esta desapreciación, entonces siento que esa parte de la masculinidad la veo un poco que impregnaron en nosotros, que entonces el hombre es una persona que se dota de ciertos atributos y entonces cuando los pierde empieza a tener un decaimiento. empieza a tener un decaimiento, entonces tiene que ser un poco más sabio, tiene que ser de alguna manera muy estricto en su forma de direccionar sus comportamientos, de la forma en la que se relaciona con los demás, pero entonces siempre cayendo como en esa visión un poco, a veces digo yo, machista, cayendo en esa visión machista que en últimas lo que hace es crear prejuicios, crear condiciones que cuando a veces nosotros estamos siendo afectados mentalmente, pues lo que nos hace es volvernos muy vulnerables, demasiado vulnerables y que a veces como que bueno, dicen, claro los indígenas viven en un estado de paz y armonía, pero hay que tener en cuenta que eso es una línea muy delgada, porque dentro de ese marco las comunidades indígenas ya se han relacionado con otro tipo de mundos, entonces esos mundos los han permeado al punto de que concebir la armonía no se va a dar solamente de una manera muy de que la naturaleza me va a brindar todas las herramientas. A veces eso no puede suceder. Siento que a veces necesitamos de otro tipo de herramientas para poder trascender y ser como un poco más llevadera a estas situaciones. Y que claramente es un reflejo de lo que pasa, porque hay muertes, hay suicidios en las comunidades indígenas. ¿Cómo lo ves tú esta ola, si se puede llamar ola o pandemia, o como lo podemos llamar, o este incremento de suicidios en esa juventud? Sí, yo siento que a veces uno tiene que ser muy concreto y siento que es algo de lo que a mí me funcionó bastante y es encontrar ese estado de identidad. Si usted no sabe quién es, pues, pues pucha, nos llevó el que nos trajo, como se dice normalmente, vulgarmente. Buscar en la esencia de la identidad es algo vital, porque hoy por hoy, por ejemplo, yo no quisiera irme de mi territorio, porque ahí lo tengo todo. Trabajo en lo que a mí me apasiona, hago lo que a mí me apasiona, hago lo que a mí me apasiona, tengo mi tiempo, tengo todo. A diferencia de otros compañeros, y lo digo porque pues ellos como que bueno, estudiaron y quieren irse como para otro lugar. Y yo les digo, pero si acá está todo, acá lo tenemos todo, literalmente. Aire en nuestros pulmones, agua, tenemos mil cosas para hacer, está la tierra para producir, está literalmente todo lo que un hombre necesita en sus necesidades vitales. Sí. Entonces yo creo que a veces esas faltas de oportunidades, siento que a veces como que nos las hemos ido creando a partir del tiempo, hemos ido creando esos estados de necesidad y que obviamente en algunas comunidades sí es muy evidente, en algunas comunidades siento que es muy muy latente y está visible, pero que en algunas otras comunidades como en la mía, pues siento que necesitamos como que direccionar ese estado de qué son las necesidades de verdad, porque veo hoy, por ejemplo, en algunos colegios de por ahí del pueblo cercano, de que los niños, bueno, es que vea, lo que pasa es que no tengo este celular, lo que pasa es que no tengo, entonces como que a veces se están creando falsas necesidades, se están creando falsas situaciones y que incluso los niños se llegan a deprimir por eso. Y si, por ejemplo, lo vemos en esa etapa, no lo quiero imaginar cuando usted en la adolescencia, cuando usted en la juventud, cuando uno sale y bueno, ¿y para dónde cojo? Porque pues también me pasó, ¿no? Me pasó y tuve que vivir cierto tipo de situaciones, pero que en últimas lo que tuve que hacer fue decir, bueno, ya no voy a complacer a nadie más, voy a complacer a mí y voy a seguir lo que a mí me gusta y lo que a mí me apasiona. Se me derrumbaron cierto tipo de necesidades que yo creía que tenía, cuando en realidad lo que yo necesitaba era estar vivo y que todo lo que tuviera que ver, que me aportara para yo estarlo, eso si era una necesidad para mí necesitaba estar caminando mi trabajo siento que es muy afortunado porque yo le digo a veces a mi mamá como que vea yo trabajo y a mí me pagan por hacer algo que a mí me gusta claro o sea me la paso en la montaña llevo a a la gente la montaña me gusta compartirlo y también me gusta transgredir esa mirada que siempre tienen a mi territorio usted prende un televisor el cauca se están matando unos con otros pero entonces como que hacer ese contraste de llevar a la gente y mostrarle gente ves que el Cauca es esto también, el Cauca son jóvenes que están viendo un poco más allá, que están en ese propósito de mostrar y ahorita hay muchos jóvenes también que se están metiendo en esa misma película de la montaña y porque también es algo muy bonito. Ya no está el joven que quiere irse a estudiar a la ciudad y quedarse por allá, sino que hay un joven que quiere ir a estudiar, pero volver porque sienten que de esa manera están bien y están en equilibrio y están tranquilos porque están en su comunidad. En tu comunidad, para ustedes, digamos, ¿habías oído la palabra depresión? ¿Se hablaba de algo similar? ¿Qué hacen ustedes cuando, por ejemplo, están tristes por decirte algo? ustedes cuando por ejemplo están tristes por decirte algo, o sea de que forma se interpreta eso en la medicina de ustedes si se quiere, se considera, se habla se habla con alguien o directamente nunca se habla al respecto siento que cuando uno tiene ese tipo de estados y lo digo porque cuando yo estaba pequeño siempre tenía como ciertas facetas a la casa entonces mi papá me preguntaba que le pasaba normalmente uno es como un poco más callado no es como muy de expresar como que uy venga papi lo que pasa es que venga lo voy a abrazar pero ya tenía esa comunicación tu papá o no? No, no tenía ese tipo de comunicación. Sino que todo era como muy... ¿Por la persona que es él o por culturalmente hablando? Como culturalmente hablando. Siento que al día de hoy siento que ya un poco... ¿Y con la mamá? Con la mamá un poco más. Siento que el acercamiento mío era un poco más con mi mamá. Yo era como más allegado a mi mamá un poco más, siento que el acercamiento mío era un poco más con mi mamá, yo era como más allegada a mi mamá, entonces siento que con mi papá no podía tener ese acercamiento, porque mi papá pues, él era un líder de la comunidad, entonces como que andaba siempre como en sus cosas, entonces pues era una persona muy seria, como que yo llegar y decirle, venga papi, lo que pasa es que me está pasando esto, pues como que o sea, ni para mí, ni para él, en cambio con mi mamá sí, pues tenía un poco más de acercamiento pero no como tan íntimo, decir como que venga, la quiero abrazar mire, me pasa esto, no, sino que ellas terminaban a veces como notando esos estados de cambio que uno tenía y entonces decía bueno luego le preguntan como que qué le pasa a usted y uno siempre como en ese estado de que ha crecido que los niños no lloramos que esto y lo otro se crece también con esa con él y que si con esa idea claro crecí con esa idea además que mi papá normalmente casi nunca estuvo en la casa porque él se la pasaba mucho trabajando, entonces yo me crecí con mis hermanas. ¿Cuántos eran ustedes? Nosotros somos cinco, tres chicas y dos hombres. Mi hermano mayor ya no estuvo en la casa porque ya había salido de la casa, pero entonces yo me creé con mis tres hermanas y mi mamá. Entonces, incluso mis mamás, las mujeres siempre reproducían esa idea de que los hombres no lloran entonces me crecí yo como con esa convicción, entonces no había lugar a que yo pudiera reflejar mi sentimiento a partir de algo tan vital como es llorar, que nacimos llorando y desarrollamos incluso nuestro cuerpo llorando, nuestros pulmones, pudimos empezar a respirar fue porque lloramos. Pero entonces uno llega a un estado en que no, ya le meten esa convicción de que los hombres no lloran. Entonces como que bueno, era el único hombre que estaba ahí en la casa, entonces peor aún uno puede reflejar ese tipo de sentimientos. poder reflejar ese tipo de sentimientos. Sí, tenía muchos, muchos decaimientos, tenía muchos, muchos decaimientos y pues de alguna manera los podía controlar, pero conmigo mismo. O sea, yo la primera vez que conocí a un psicólogo fue ya cuando fui a la universidad y eso porque era un requisito de que nosotros estuviéramos pasando, así sea como por decir, bueno, este man fue y entonces... ¿Cómo fue eso sentado? Entonces, claro, la primera vez yo llegué yo llegué y yo, ¿y ahora qué le digo a esta señora? O sea, y literal ese día como que, como para decir voy a crear un estado de conversación yo me voy a poner a contarle cosas que ni siquiera estoy viviendo entonces como para que exista para que existiera ese protocolo de un psicólogo, una persona, entonces como que no, pues yo me le ponía así a hablar cosas que ni siquiera me estaban pasando, como para que digan como que sí, sí, no es, y entonces ella me decía esto, esto y lo otro, me orientaba, bueno, desde el psicoanálisis, bueno, un mundo de cosas, y yo al último llegaba y salía así, me daba risa nomás, me daba risa porque pues, primero el desconocimiento también como nunca haber tenido ese contacto, siento que obviamente hubieran sido momentos muy bien provechosos para el momento que yo estaba pasando, pero no entonces mi acercamiento con la psicología yo decía, uy, si mis amigos de mi comunidad me vieran, dirían, no, este man está loco porque está en un psicólogo. Porque esa era la referencia. Si usted pensaba en psicólogo, era porque estaba loco. Y así, básicamente, eso fue como mi primer acercamiento. Pues luego uno ya entiende que hay todo un proceso detrás de todo eso. Y yo decía, pues bueno, si hubiera tenido la oportunidad, chévere. Pero pues como que traté, traté mucho desde el diálogo interno, desde el diálogo interno en tratar de trabajar estas situaciones cuando me aquejaban de manera negativa. ¿Has ido alguna vez a una terapia psicológica por voluntad propia? No, no, no, hasta el momento no. No caía como que, uy, voy a ir a una terapia para ver qué es lo que de alguna manera me está pasando. No. O para hablar, ¿ves? O para... Tal vez uno cae como en eso, ¿no? Y es que así como uno se hace un chequeo médico normal o vas al médico porque te duele un codo, pues sí hay algo por ahí que no tiene nada que ver con el cuerpo físico, ¿por qué no ir? Pero sí, es muy interesante, porque fíjate que a pesar de pertenecer a culturas tan distintas, igual pasa acá, o sea, ya se está volviendo un poco más normal, la conversación se está abriendo, pero sobre todo con hombres, o sea, por decirte algo, del 100% de las personas que van a terapia, solo el 25% son hombres, y sea, por decirte algo, del 100% de las personas que van a terapia, solo el 25% son hombres, ¿no? Y eso es aquí en esa cultura porque también se considera que es débil, que es de locos, o sea, fíjate que igual tenemos similitudes. Te voy a hacer una pregunta como en dos partes. La primera es, para ustedes culturalmente, no sé si se la estoy haciendo bien, pero para la comunidad indígena, ¿qué es la muerte? ¿Cómo es ese tránsito hacia la muerte? Y te lo pregunto porque quisiera saber cómo la comunidad ve el suicidio de estos jóvenes y si se está haciendo algo o si hay alguna aceptación de la posibilidad que tenga que ver con salud mental y de no ser así, que se considera cómo se ve eso según sus creencias. La muerte para nosotros, partiendo desde la cosmovisión que nosotros tenemos, la muerte juega un papel importante cuando se habla de que es como el medio en el que uno nuevamente vuelve al ciclo que uno lleva en su vida, porque estamos cumpliendo aquí un ciclo, entonces es volver a la tierra, literalmente, volver a la tierra, entonces es ese encuentro nuevamente que nosotros vamos a tener con el origen, entonces como que la muerte desde ese punto de vista es un proceso incluso hasta bonito que nosotros tenemos que de alguna manera vivir y que es la única certeza que tenemos como seres. De acuerdo. No es como un tema del que no se hable, sí se habla. No es como tan dramático. No es como tan dramático, exactamente. Es un tema del que se habla. Incluso al día de hoy yo, cuando salgo a hacer mis proyectos personales de ir a escalar una montaña, siempre le... pues como que tenemos como un médico tradicional de confianza, entonces como que vamos, nos sentamos, le preguntamos que cómo estamos a nivel energético, cómo nos sentimos, cómo cree que es el proceso de nosotros en este camino que vamos a emprender. no, pues energéticamente usted está bien, tiene que tener cuidado con esto. Y yo le digo eso a mi mamá. Y mi mamá me dice, pues si eso es lo que usted quiere, si eso es lo que a usted de alguna manera le da inspiración, pues vaya. Y yo siempre le he hecho a mi mamá, porque mi mamá al inicio, cuando yo me metí en esto de la montaña, pero me decía, ¿usted con qué necesidad se va a ir por allá a aguantar frío, a aguantar hambre, a que le pase algo? Yo soy realista con mi mamá y le digo, en algún momento algo nos va a pasar, porque ya de hecho me ha pasado situaciones en las que me he ido a escalar y me ha cogido una avalancha de nieve. Pero también es como tratar de no volver tan trágico esa situación, Tratar de no volver como tan trágico esa situación y también porque pues a mí me lo enseñaron así y porque vengo de una zona muy resiliente, porque la muerte siempre ha estado como en ese marco y porque yo vivo al pie del volcán. Vivo al pie del volcán, literalmente todo el mundo sabe que en cualquier momento, ¡pam!, explota y desaparece. Entonces como que la muerte además eso, está por todo lado. Pero entonces, siento que también, cuando rescatan un poco algo de eso, y es que el valor de la muerte tiene significado cuando usted está vivo. Para morirse hay que estar vivo. Entonces, ¡pucha!, vivir pasionalmente el rato que usted tiene, vivir muy pasionalmente el rato que usted está generando experiencias en esta vida, que en algún momento ya no pasará. Ahora bien, eso es desde una perspectiva muy de la cosmovisión que nosotros tenemos. Claro. Ahora bien, está la otra parte, que es cuando la gente ve las situaciones de suicidio, unos lo ven como un acto de mucha valentía, y lo digo porque hay mayores, los mayores son como personas ya mayores, muy sabias, que han estado siempre como en el proceso de direccionar a las comunidades, lo ven de esta manera. Y lo ven de esta manera porque esta zona históricamente donde yo vivo se llama Tierra Adentro, literalmente se llama así Tierra Adentro, y es porque son montañas así pegadas unas con otras. Y algo que se le atribuyó este nombre es cuando en la conquista española los españoles querían llegar a ese lugar, pero no pudieron entrar porque era una zona muy escarpada, muy hostil, condiciones climáticas muy fuertes. Entonces, llegaron a un punto en que cuando los españoles entraron, lo que hicieron ellos fue, entraron, lo que hicieron ellos fue en algunas comunidades tirarse por las peñas para no caer bajo el asedio de los españoles. Entonces incluso existe toda una historia a partir de esto, en fin, con las comunidades incluso afro también, que en vez de verse esclavizadas lo que hacían era tirarse. Y entonces en la memoria colectiva de la comunidad a veces como que existió siempre esto, que el indio prefiere morir quemado que a no estar libre. Claro, que ser esclavizado. En la memoria colectiva se creó eso, entonces como que la muerte a veces la habían de esa manera, pero entonces vayámonos a situaciones más concretas de lo que está pasando hoy con los jóvenes de la comunidad. ¿Qué les está afectando? ¿Qué situaciones incluso se están presentando para que esto llegue? Y hay otra gente que dice que no, eso es porque la gente es cobarde, ¿cómo se va a matar? ¿Cómo va a ser esto? ¿Cómo va a ser lo otro? Y empiezan a generar un estado de recriminación frente a esos actos y que uno no sabe ya desde qué manera verlos y pensarlos porque igual son cuestionables. Que eso esté pasando es muy cuestionable, algo está mal dentro de nuestro círculo para que se estén presentando situaciones hoy con los jóvenes. dentro de nuestro círculo para que se estén presentando situaciones hoy con los jóvenes. ¿Crees que haría bien, por ejemplo, crear espacios en donde los hombres se pudieran expresar más libremente? ¿Crees que se aceptaría de alguna forma en las comunidades indígenas crear esos espacios donde tú, por ejemplo, con tu experiencia puedas sentarte con hombres y decir, un círculo de hombres y decir, hablemos de cómo nos sentimos pienso muchas veces qué tal que uno con una conversación pudiera hacer que alguien encontrara como simplemente otro camino, otra forma de ver la vida, un poco esperanza o tal vez no sentirse tan solos en ese transitar o en esos momentos difíciles ¿crees que sería aceptado de alguna manera? ¿Crees que sería beneficioso? Sí, siento que el diálogo y la palabra es un mecanismo para seguir como transmitiendo la sabiduría dentro de las comunidades indígenas, el sentarse alrededor del fuego, el sentarse en un espacio muy íntimo dentro del núcleo familiar y dialogar, siempre ha estado muy vinculado al seguir perviviendo las ideas y la identidad de las comunidades. Cuando nosotros empezamos a hacer montañismo, y lo digo porque mi mayor círculo son todos somos hombres haciendo montañismo como que hemos empezado a concebir eso hemos empezado a concebir miedos hemos empezado a concebir que somos a veces débiles, hemos empezado a concebir que también a veces hay situaciones que nos van a afectar y nos van a afectar ¿se han hecho conversaciones en la montaña, por ejemplo? Claro, por ejemplo, hace un tiempo nos fuimos tres amigos, tres amigos nos fuimos a la montaña. Todos somos así, pelilarguitos, con vamos de espaldas, a veces piensan que somos mujeres. Y entonces yo me acuerdo porque salió un comentario que se van a hacer tres manes por allá en la montaña ¿quién dijo eso? una persona así de la comunidad que van a hacer tres manes por allá en la montaña y uno sabe con qué intención la dicen con qué intención la dicen ¿qué está pasando ahí? cuando nosotros hemos estado allá en la montaña, de hecho fuimos internamos como unos siete días allá en la montaña fuimos y acampamos incluso hasta en la cumbre del Nevado y compartíamos y vivíamos experiencias. para mí estar en la montaña es un encuentro muy íntimo, porque uno está muy vulnerable. Yo me acuerdo tanto incluso que esa vez fuimos en una temporada muy densa en la que el clima estuvo complicadísimo, un amigo casi le da hipotermia, tuvimos que desvestirlo. Yo le dije a mi otro amigo, tenemos que desvestirle y colocarle prendas secas. amigo, tenemos que desvestirle y colocarle prendas secas. Necesitamos que tenga ropa seca, que tenga ese tipo de cosas, necesitamos darle bebida caliente, necesitamos aplicarle una inyección porque él estaba empezando a entrar en un estado de edema, edema pulmonar, entonces se le estaban empezando a llenar los pulmones de agua. Y entonces mi otro amigo como que, yo le dije, no, pero es que tenemos que hacerlo ya. Y entonces yo estaba allá preparando, buscando mi botiquín todo y entonces mi amigo no sabía si, si, bueno, y ¿qué hago? ¿qué hago con? Porque había, existía esa barrera, ¿no? Como que, ¿cómo así que tengo que? Ah, quitarle la ropa a mi amigo. De todos modos, déjalo probar en mintmobile.com. La fase inicial de dosación de 16 semanas. 4 en 10 personas tomando Eblis lograron alivio de la herida y piel clara o casi clara. Y la mayoría de esas personas mantienen la piel que aún es más clara en un año con dosación mensual. Eblis, Lebrechizumab LBKZ, una inyección de 250 miligramos por 2 mililitros es una medicina de prescripción usada para tratar a adultos y niños de 12 años de edad y más viejos que pesan al menos 88 libras o 40 kilogramos con exima moderada a severa. También llamada atopic dermatitis, que no está bien controlada con las terapias de prescripción usadas en la piel o topicales o que no pueden usar terapias topicales. ¡Gracias! Y entonces, bueno, ya cuando todo eso pasó, cuando estábamos ya en la carpa, pudimos controlar la situación, nos poníamos justamente a hablar de eso, ¿no? de eso, ¿no? Porque nosotros hemos sido criados en esas ideologías de decir como que los hombres no somos vulnerables, ¿no? Porque mi otro amigo, el que yo le estaba pidiendo el favor, él jamás iba a decir, uy, no, ¿cómo así que usted se enfermó? O sea, literal, ¿cómo así que usted que es un man, que es un guía, que es un... Un macho. Ah, exactamente. De metro noventa y dos. Claro, que se haya enfermado, ¿ así. Entonces yo digo, pues es que a veces las situaciones a veces incluso pasan, pues suceden ese tipo de cosas. Entonces siento que el volvernos frágiles como hombres a veces es necesario para comprender cierto tipo de situaciones, cierto tipo de mensajes incluso que a veces que entre nosotros mismos nos damos, pero a veces se nos han cerrado como ese vínculo, se nos ha cerrado como esa manera de conectar y que de alguna manera pues con todo lo que en la cultura que nosotros hemos creado pues las hemos ido pues como eliminando o dejando a un lado pero a veces que es como importante llegar a esos estados de diálogo a esos estados de entendernos como como nosotros como como como seres humanos porque también somos seres humanos entonces necesitamos también ser frágiles porque si el mundo se literalmente se fuera en el que solamente sobreviven los más fuertes, como dicen las concepciones de la sociología darwiniana, por ejemplo, pues la verdad no sería así. A veces necesitamos ser débiles para comprender que necesitamos ser fuertes. ¿Has visto a hombres llorar en tu comunidad? Sí, claro. ¿Has visto a hombres llorar en tu comunidad? Sí, claro. ¿Qué los hace llorar? Los momentos en los que yo los he visto llorar es cuando literalmente se han o sea, han dejado a un lado esa mentalidad. Los he visto llorar en ese estado en el que cuando pierden un familiar, por ejemplo, y ese es un estado en el que normalmente los vían. Anteriormente, cuando había que acompañar a alguien que se moría, los que lloraban solamente eran las mujeres. Cuando yo era niño pasaba eso, solamente lloraban las mujeres, y entonces los hombres ahí como agarrándose ahí fuertemente, no sé, arraigándose, ¿a qué? para no llorar. ahí fuertemente, no sé, arraigándose ¿a qué para no llorar? Y ahorita como que ya un poco más se ve eso y los he visto llorar por la pérdida de un ser querido y los he visto llorar por situaciones complejas, los he visto llorar cuando incluso amigos, los he visto llorar por sus parejas los he visto llorar por eso y yo le digo, pues, ¿no está mal? ¿no está mal? ¿no está mal llorar? Le dije visto llorar por eso, yo le digo, y pues no está mal, no está mal, no está mal llorar, le digo, llorar es eso hace poco llegaba iba con unos chicos a la montaña por ejemplo y estamos ahorita en una temporada de mucho invierno en la montaña y yo hace tiempo que no vi a la montaña así tan cargada de nieve porque hay nieve por todas partes, te vi las fotos, hay nieves por todas partes, entonces cuando subimos a la cumbre y yo ver como que se ha nevado, sebre y yo ver como que se ha recuperado muchísimo, como que llegué y me, pues como que, bueno, les expliqué a los chicos, les dije, bueno, muchachos, felicitaciones por su cumbre, muy fuertes, y bueno, yo me hice a un lado, y a acomodar como mi equipo, y me agarré a llorar, y luego viene una chica como que, ¿y usted por qué está llorando? Y claro, entonces como la pregunta también, porque como hacía el guía llorando, usted ya no está cansado de subir aquí tantas veces, ¿por qué está llorando? Entonces yo le decía, primero porque cada vez que yo subo a la montaña, la montaña no es la misma, ni yo soy el mismo. O sea, ya son cuestiones ahí para considerar, ¿no? Es una experiencia muy diferente, la montaña mear, es una experiencia muy diferente, la montaña me recibe de una manera muy diferente, y prácticamente y visualmente la montaña está totalmente cambiada, entonces para mí ver ese tipo de cambios, ver ese tipo de situaciones que a veces son negativos, a veces son positivos, pues me hace sentir que estoy vivo, y llorar para mí también es eso, es una expresión de que soy muy vulnerable a la montaña y porque la empecé a comprender, normalmente cuando me metí en esto del montañismo, la idea que se tiene de este deporte es que como no, el escalador que va conquista montañas, el más fuerte, ta, ta, ta, que se sube. Pero bueno, yo no nací en una cultura montañista, yo no nací en los Alpes suizos, yo no nací en los Himalayas. Entonces, para mí la montaña también ha sido sentirme muy vulnerable, porque desde mi convicción como joven indígena, la tierra siempre es una deidad mucho más grande que yo. La tierra tiene vida, literalmente. Y el volcán en cualquier momento puede explotar y se puede venir una avalancha. Entonces siempre crecí con ese estado de respeto hacia la montaña y creyendo que yo soy muy vulnerable y que a veces incluso soy tan pequeño al lado de ella. al lado de ella y que entonces cuando subo a este lugar pues lloro, lloro y me expreso y sé lo pequeño que soy ante la montaña y que de alguna manera eso no me va a hacer un poco más pequeño. Te hace más grande. Exactamente, me hace más grande, me hace dar como un poco más de valor porque soy una persona que está sintiendo al lado de ella. ¿Qué te gustaría, así ya como para cerrar bonito, ya que vives como entre dos mundos, cierto? ¿Qué te gustaría que tu mundo, que tu comunidad aprendiera de este? Y ¿qué te gustaría que siempre esta comunidad aprendiera del tuyo, de tu mundo. La comunidad de acá afuera aprendiera del mundo de nosotros, sería un poco como en el forjar ese estado de nosotros como personas en cuanto a la identidad, a veces nosotros al vivir en una ciudad tan grande como Bogotá, a veces nos disipa como que bueno, somos de aquí o somos de allá o de donde somos. Entonces como que incluso en el marco colombiano promedio no se sabe ni de dónde es. Incluso ahorita ya como que la gente se está metiendo, no sé que soy colombiano. Pero entonces siento que a veces la falta de identidad, si uno lo lleva al espectro interior, la identidad interior, que te define a ti, que te establece a ti como persona, es como una de las claves que siento que juegan un papel muy importante cuando pasamos por situaciones de difícil manejo, como a veces son los problemas de las crisis que nosotros pasamos. Y más que todo en Colombia, que somos una cultura muy conservadora con ese tipo de situaciones. Y al contraste de eso, de mi comunidad aprender algo de acá, sería seguir entablando el diálogo en torno a situaciones precisas y concretas, ¿no? Hablándolo, como lo decíamos hace rato, en temas de salud mental, en tema de también qué es ser un hombre, ¿no? Que se normalizara la conversación, tal vez. Que se normalizara la conversación entre hombres, que no se tome como más allá de todo eso, de que bueno y ustedes que van a hacer alrededor de eso, ustedes como hombres que van a hablar, siento que normalizarse y sentarse en ese estado de hablar sobre eso, sería algo que sería muy muy bonito padre muchas gracias, cuenta con nosotros para conversar, para hablar, para poder abrir esos espacios. Me encantaría visitar tu territorio, me encantaría subir a montaña contigo y me encantaría que un día también vayamos a echar pedal y hagamos un buen descenso por allá, por tu tierra. Sí, sí, sí, claro, por allá, bienvenido siempre, montañas por donde usted quiera, para caminar, para descender, para hacer, o sea, de hecho, por eso me metí mucho en la montaña y hacer descensos, porque montañas es lo que abundan por allá, entonces voy y me mando por aquí, por allá, y eso y rutas por todo lado, entonces bienvenido siempre por allá. Vamos y hacemos una juntanza. Exactamente, exactamente, que bueno gracias mi hermano muchas gracias hola, soy Juan Pablo Raba y junto a mi amigo y productor Dani Posada te damos la bienvenida a Los Hombres Si Lloran este es un espacio seguro dedicado a explorar un tema crucial y a menudo pasado por alto, la salud mental, mientras rompemos con los estigmas y estereotipos que la rodean. Acompáñame en este viaje personal donde me hago muchas preguntas y hablo del impacto que ha tenido en mi bienestar emocional esta búsqueda. Te traeremos amigos extraordinarios para tener conversaciones sinceras y hablaremos con expertos que nos ofrecerán consejos para profundizar en las complejidades de la salud mental y la importancia de levantar la mano y pedir ayuda. Este, nuestro espacio, tu espacio, es seguro y se llama Los Hombres Sí Lloran, donde la vulnerabilidad se convierte en nuestra mayor fortaleza. Los chicos sí lloran, donde la vulnerabilidad se convierte en nuestra mayor fortaleza.